viernes, 20 de julio de 2018

Creo que dentro de nosotros hay un eco del pasado que nos habla de otras vidas, otras pieles, otros sabores; que sentimos hace ya mucho y que sólo podemos recordar, como si estuvieras en medio de un sueño, cuando vuelves a mirar a los ojos de la otra persona, cuando vuelves a sentir su roce, o a saborearle.
Creo que nuestra alma, en el centro de un laberinto, va buscando las señales que le lleve a quienes llenaron sus otras vidas, sus otros recuerdos, sepultados bajo el presente, bajo tantos nombres, tantas experiencias, tantos ruidos y tantos olores.

La prisa nos consume. Y la impaciencia. Pero creo, no; sé, que nuestros cuerpos se han reconocido y que lo echaba de menos sin saberlo, al igual que tus ojos, tan mágicos cuando sonríen.

¿Y ahora? Me debato entre lo reconocido y lo que queda por descubrir.
No somos lo que fuimos, sino algo distinto con capas de nuevos recuerdos y experiencias, pero con la misma esencia. Supongo que prometí no olvidarte, no te esperaba ni te imaginaba, pero ahora que nos hemos cruzado, una parte de mi se niega a separarse, a pasar de largo y perder la oportunidad.

Me desarmas con una mirada ¿Hace falta poner palabras a lo que me produces cuando sonríes?
La yema de mis dedos hablan un lenguaje especial con tu piel, sé que las tuyas con el mío también, creéme, nadie ha conseguido susurrar en mi de esa forma.


Pero en un mundo dónde todo es cuestionable, me debato entre si esto es real o sólo producto de mi imaginación ¡que bien sé que tengo mucha! Quizás todo forme parte de una leyenda de esencias que se reencuentran, pero leyenda al fin y al cabo.
No diré que voy a dejar las cosas al azar, a una tirada de dados y lo que toque a tocado. Diré simplemente, que nos hemos conocido, que las casualidades no existen y tu nombre y la curiosidad llegaron a mi vida hace mucho tiempo.
¿Y a partir de ahora? Iremos decidiendo, poco a poco, no hay prisa, todo llega cuando tiene que llegar, quizás nos acerquemos más, o quizás nos alejemos.
No subestimaré al tiempo, porque esta claro que teníamos que conocernos.







domingo, 8 de julio de 2018

Dicen que la tristeza es como una esponja que lo va absorbiendo todo lentamente y lo mantiene en su interior.
Yo creo que no es así; las tristezas son goteras, filtraciones de agua en cada habitación que existe en nuestra mente.
Y cada uno de esos habitáculos es una situación, una persona, o un ser al que amamos, nos crea como personas, nos modifica y forma nuestros recuerdos.

En la casa que es mi mente hay muchas habitaciones dedicadas a personas y momentos y muchas de ellas tienen goteras, algunas mas grandes que otras; la gotera de Sholty es extraña, tan extraña que no sé como me siento.


Tengo 30 años, a él le faltaban unos meses para hacer quince así que ha estado en mi vida justo la mitad.
La mitad de mi vida con un ser que apenas medía lo que una caja de zapatos, pero que llegó tan cabezón y barrigón que bien podía haber sido una pelota si se hubiera hecho una bola.

El más egoísta de todos los pequeños peludos que hemos tenido hasta ahora pero el más adorable también. Se hacía un hueco en cualquier sitio, se subía a tus pies para no tener el culo frío, escalaba tus piernas para subirse a tu regazo y se daba la vuelta como un bebé para que le rascaras la panza.
Pero hasta que no llegó Bayron fue un crío que se meaba en cualquier persona que le llevara la contraria.
Sobrevivió a una operación de estómago, a la caída desde el cuello de un imbécil borracho y a la llegada de un mostrenco al que llamábamos Oso. Pero Sholty, con su tamaño, se hacía con el control de todo y cada invierno lo usaba como manta subiéndose a su lomo para dormir. Eramos, en parte, juguetes para él, pero era imposible no amarlo, porque el tamaño no lo es todo y él, en proporción, era como un pequeño potro salvaje que hacía lo que quería, cuando quería y como quería.


 Con esa cara de zorrillo, con sus ojos brillantes y negros, con sus orejillas siempre atentas; no le importó que le prohibieramos entrar a la cocina, aprendió a hacerlo de culo, era la mejor forma que tenía de parecer inocente si lo mirábamos y se sentaba como un chico bueno. Tan sinvergüenza, tan único y tan indomable.

Llegó desde Galicia junto a papa, llegó cubriendo la palma de nuestras manos y con una forma de comer y de beber tan graciosa que no dejó de hacerlo en toda su vida. Saltaba mientras bebía agua con esas patejas tan cortas y también mientras ladraba (si es que era imposible que ladrara sin saltar)
Con la edad empezó a dar cabezadas sentado, junto a la estufa de leña, adicto al calor y al invierno ¡era tan gracioso!
Perdió el pelo de las orejas conforme avanzaba en edad, parecía que tenía orejas de piel de murciélago; perdió dientes y acabo con un colmillo sobresaliendole de entre los labios y con la parte de arriba metida hacia dentro por la falta de caninos.
A veces, tenía los ojillos de cuando era joven, con ese brillo tan especial que los iluminaba cuando estaba pendiente de todo, cuando la casa era suya y nada escapaba a su control, pero en otros momentos sus ojos nos devolvían la mirada de un anciano, de esos a los que ya les pesa un poco la vida, pero siguen manteniéndose al pie del cañón porque lo han hecho siempre y la fuerza de la costumbre no se va de un día para otro.
Su carácter era tal, que incluso un día antes de poner punto y final a su historia, con la mitad de oxígeno alimentando sus pulmones, le quito el hueso al bebé de la casa, a Norte.
Ladraba para reclamar tu atención, cuando no hacías lo que el deseaba, con un sonido estridente y desagradable que no cambió nunca y supongo, que cuando usas tanto una parte de tu cuerpo, al final, se resiente. No es que sus pulmones fueran débiles, es que eran pequeños para todo lo que él pretendía hacer con ellos. Supongo que en su fuero interno tenía complejo de perro grande, por eso tenía ese comportamiento de que el mundo estaba a sus pies.





Tenía tanta elegancia innata, que casi siempre podías verlo con un mechón de pelo caído sobre el ojo ¡estaba tan guapo!

La gotera de Sholty es proporcional a todo lo que lo quería, no importaba su tamaño, el se comía el mundo y a quien se pusiera por delante cuando corría detrás de un objetivo: compacto, paticorto y cabezón; podría parecer que no era precioso en su conjunto, pero lo era. Y se estiraba para parecer más alto y casi, casi, parecía que lo era...














































viernes, 22 de junio de 2018


Pues si amig@s lob@s y bruj@s, así estamos...

Ya han llegado los 30 a mi vida y de momento no ha cambiado mucho, pero tuve un cumpleaños alucinante.

Todo empezó el viernes, cuando apareció en el trabajo mi hermana Yara, no sabía que iba a venir de Irlanda para celebrar mi cumpleaños, pero en realidad sabe todo lo que disfruto cuando subo de edad (no me sienta mal cumplir años, en realidad siempre pienso que me hago más sabia) y encontrármela fue muy especial. Pasamos el fin de semana juntas, aunque se hizo corto, como siempre.
Me han regalado muchas cositas especiales: Dos plantas, una de ellas es un rosal llamado Perla Negra (soy mega friki) el libro de Pippi Calzaslargas, una guitarra, calcetines de Harry Potter, una pulsera monísima y un llavero de Maroc. A mi loco cachorro Norte y el disco/novela de mis amigos Yeska (podéis oír el nuevo disco pinchando en el nombre)

Creo firmemente que a los 30 me he vuelto una al bruja al 100%

  1.  Ya tengo mi escoba 
  2. La mascota que me acompaña a todos lados 
  3. Una pluma de cuervo 
  4. Y una choza aislada y rodeada de árboles (dónde para mas detalles celebre mi fiesta) 



Por primera vez en toda mi vida me cantaron el cumpleaños feliz en francés. No es un idioma que me guste especialmente, pero cuando hacen algo con tanto cariño y seguido de deseos preciosos hacia la vida que quieren para ti, ese idioma se vuelve tan especial como la persona que lo habla.
Estar acompañada de la familia y que tus amigos estén ahí para ver uno mas de tus cumpleaños, es algo muy bonito y si a eso le añadimos nuevas amistades que te sorprenden al visitarte pues...¿qué mas se puede pedir?

Siempre he dicho que la vejez esta en la mente, aunque también es cierto, soy consciente, que los 30 abren una etapa nueva, desconocida y misteriosa.


Y yo pienso... Si hasta los 30 mi vida ha tenido un buen balance y cada decisión, aprendizaje y experiencia me han conducido hasta aquí ¿qué quiero para mi vida si cuento como que los 30 es justo la mitad de mi existencia? Quiero superar los 60 jajajaja y aprender más de mi misma, ya que estoy viviendo cosas que nunca hubiera esperado vivir; además, todavía me esperan más pruebas que superar, o al menos, que sobrellevar.
Soy mama de un pequeño perro pirata y dentro de unos meses me voy a independizar ¿qué mejores pruebas para estrenar los 30?

Cumplir años siempre es positivo, siempre es bonito y bueno, me encanta que sea mi cumpleaños.

Y tú ¿como vives tu cumpleaños?







lunes, 28 de mayo de 2018

Siempre he creído en energías, en esas que te atrapan para dar un giro en tu vida...

Y esta energía llegó en forma de gata, blanca y negra para mas señas, de lo mas común, supongo (no entiendo mucho de gatos)
Me siguió, bueno, mas bien diré que nos siguió. Sholty, Kyria y yo paseabamos ya sin Bayron, en un paseo aburrido hasta que oí maullar a un bichito que desee fuertemente que no se acercara a mi (aunque es posible que en el fondo de mi alma ese deseo no fuera tan intenso)
Deseaba compañía. Tan pequeña, tan barrigona y tan sola. Quise que tuviera dueño, pero no hubo suerte y al final conseguimos que viviera en el jardín de mi abuela y en el invierno dentro de la casa (ella le daba cobijo y nosotros le comprábamos comida y nos encargamos del resto) la operamos para que no pudiera tener bebés y llegamos a entendernos. Era curioso verla pasear con nosotros por las mañana y como me seguía a casa de la abuela cuando ya era la hora de dejar de jugar en la calle.

Restregaba su cabeza contra la mía y su ronroneo era el sonido de mi felicidad. Una felicidad deliciosa y que me calmaba.

Supongo que llegó para hacer la perdida del Oso algo mas ligera. Pero parece que hay energías condenadas a pasar poco tiempo entre nosotros, como si el universo, las casualidades y el entramado destino, tan odioso el, la hubieran reclamado en susurros conjurados entre aires de tormenta, asfalto y neumáticos.
Los humanos somos odiosos, de verdad que si. Y duele, que ella se haya ido así y que los culpables, lo mires por el prisma que lo mires, seamos nosotros.

La pequeña gata bruja, de ojos verdes y loca del viento.

lunes, 23 de abril de 2018

Hola mis lob@s y bruj@s

¿Qué día es hoy? Pues si, el día del libro, el día de la imaginación, de la cultura, de la sabiduría y de las miles de vidas que puedes vivir si te sumerges en un libro.

http://www.interiorismomdr.com/decorar-con-libros-de-una-forma-original    
Había pensado en hablaros de algún libro, de alguna saga, o de cualquiera de los universos que tengo en mi estantería, pero ¿Y si me recomendáis vosotr@s algo a mi?

Ya que en cuanto a lectura voy un tanto tranquila ultimamente, veo ideal que me comentéis cuál es vuestro libro (comic, novela gráfica, cuento, saga...) favorito y así pueda tenerlo en mi lista de "lecturas"

Leer es una cosa buena, pero compartir información sobre libros es mucho mejor.




Además aprovecho para dar la noticia de que voy abrir en el blog una nueva sección que posiblemente se llame: Viviendo a lo salvaje 
En ella hablaré sobre mi experiencia con todos los animales con los que convivo o he convivido, quizás escriba alguna anécdota o historia, pero sobre todo para trucos de supervivencia y sobre dudas que yo he tenido en algún momento y me ha resultado muy difícil contestar (de ahí la imaginación que hemos formado en mi casa jejeje)

Disfrutar el día del libro y si nadie os ha regalado uno espero que vosotros mismos os hayáis dado un gustazo.
Hasta la próxima lob@s y bruj@s

 
 




viernes, 6 de abril de 2018

Hola mi Oso, sigo pensando mucho en ti.

Anoche llegó Norte, un pequeño cachorro totalmente achuchable de color blanco y negro (tiene las cejas de color marrón, es muy gracioso)
Nació el 15 de febrero, tu mismo mes; pero creéme, no eres tú. No te busco en sus ojos, ni siquiera en la forma en que camina, pero es imposible no nombrarte cuando lo vemos mas grande que Sholty y Kyria ¡¡Tú llegaste taaaaan enorme!! Eras aún más achuchable que él, de verdad.

Me molesta cuando la gente piensa que al llegar un perro nuevo a casa se intenta suplantar al anterior. No es cierto, es imposible reemplazarte, además de injusto para este pequeño bribón del Pais Vasco.

Tiene la casa un poco revolucionada, a Shiva no le hace mucha gracia tenerlo por aquí y Sholty de momento no lo puede usar de alfombra así que imaginate...(aunque dudo que este muchachillo se deje hacer lo mismo que te dejabas hacer tú)

Aún no sé que significa Norte para mí; pero tengo claro que tú aún me dueles, que eres y serás esa risa que quiso apagarse en un momento de mi vida ¿qué hubiera ocurrido de no haber estado tú?


Eras mi pequeño guerrero al que le trenzaba el pelo de las orejas  y no se quejaba, el que miraba de una forma única y exigía atención.
De verdad, de verdad que no me acabo de acostumbrar al espacio de la casa, a los huecos sin ti, al no encontrar tus babas por todas partes ni tu hocico encima de mi pierna. Es imposible no echarte de menos, aunque este pequeño loco ahora ocupe la mayor parte de nuestro tiempo ¡y eso que acaba de llegar!


P.D. Tu hipo era mucho más gracioso, te movias entero y nos mirabas con resignación.







lunes, 2 de abril de 2018

Hola lob@s y bruj@s!!
Comienzo la semana con una entrada directa "el arcón para curiosos".
Hoy vengo a hablaros de ocas, si, si, habéis leído bien, de ocas comunes y ocas chinas.

Aquí están mis pequeñas, están a punto de cumplir un año y os explico: las tres que están en primer plano son ocas chinas o gansos cisnes (hay bastantes variedades con ciertas diferencias pero no voy a entrar en ese tema, porque me supera)
Las ocas chinas son muy peculiares por el bulto o chichón, como lo llamamos cariñosamente (a veces) en casa y se llama caráncula. De la familia de las Anátidas son animales muy territoriales y de colores muy bonitos, desde el pardo mezclado con blanco, hasta un gris precioso decorado con collares o pechos blancos.
Son, dentro de la especie de las ocas, las que mas huevos ponen.



Así llegaron las picuecas. Cuatro ocas que se suponía eran ocas comunes y corrientes; las únicas con las que tenía experiencia.

El crecimiento fue así...



 
                                     




 ...Y todo parecía normal...


Pero en esta foto ya se aprecian sutiles diferencias. La que esta en primer plano es Ragnar, se le ve un poco más pequeño y vasto, mientras que las otras tres de atrás tienen un cuello más estilizado.


Las hemos criado entre varias personas, mis padres, mi prima, mis tíos... Y aún así, ahora que ya son grandes, puedo decir que solo me aguantan a mi, sobre todo Ragnar, la común.
Criar ocas no tiene porque dar problemas, las primeras que criamos no eran tan intensas como estas, no sé si será por la raza nueva o porque Ragnar directamente es peculiar, creo que está un poco obsesionado conmigo, nadie se me puede acercar, se tira a cualquiera.
                                   

Pero ha llegado la primavera y estoy un poco estresada. Por lo que he leído las ocas chinas son muy jerárquicas y tienen un rituales muy extraños con los cuellos; pero nunca se entra en detalles y estoy descubriendo un mundo muy complejo con ellas.



 Son las tres iguales, en cuanto al chichón de la frente, y creemos que son hembras; una de ellas (Desdentada) tiene un ala hacia afuera y es un problema que parece que le ocurren a algunas y tiene nombre: Ala de ángel (parece ser que no es algo grave)

Aún no han puesto huevos, pero la primavera las tiene bastante revolucionadas y hace unos días tuve que separarlas a las tres, cuellos enlazados y picoteándose sin parar. Son unas bestias pardas y me preocupa que se hagan algo grave. Estoy buscando información, pero apenas encuentro cosillas por internet; la gente no es muy dada a escribir.
Y por eso mismo escribo esto. Para que haya alguna información sobre estos bichos tan estresantes a veces, y tan monisimos otras.
Iré informando cuando pongan huevos, si es que son hembras, o si finalmente son machos y sus costumbres o sus luchas van a mas o menos. De momento hoy tengo que curar algunas heridas y decidir si las separo o no.
Pueden vivir de quince a diecisiete años, así que quiero pensar que esto es cosa de la edad del pavo, la adolescencia "oquil" y que se suavizará sus caracteres conforme se hagan mas adultas pero...eso es información para otras entradas futuras.



Y hasta aquí la guía para sobrevivir en el mundo animal


P.D. Se me esta ocurriendo que podría ser una buena idea abrir un hilo en el blog sobre animales; tengo bastante experiencia porque siempre ando con bichos en casa, así que...es posible que dentro de poco os encontréis con una nueva sección.

Saludos a tod@s mis lob@s y bruj@s y que tengáis una buena semana
























lunes, 19 de marzo de 2018

Lo conocí en otoño, entre hojas de árboles secas y olor de café.

Entró a aquél lugar como si le perteneciera y juro que durante un segundo todo quedo en silencio.
Se sentó en una de las mesas que hay frente a un cristal que da a la calle, mirando al exterior; a la forma en que el viento arrastraba las hojas, o ¡quién sabe! quizás esperaba que alguna persona concreta cruzara por enfrente; pero no ¡que digo! él no es de los que espera, él es de los que va al encuentro.

Olí el olor de su café, el más fuerte de cuantos allí se servían. Humeaba a su alrededor como si estuviera fumandose un cigarrillo, pero juro que jamás lo vi fumando, no iba con él.
Bebía de la taza con cierta prisa, mirando el móvil de cuando en cuando, como si tuviera mucho por hacer; después se puso en pie con la elegancia de una pantera y se marchó. Era la primera vez que lo veía, yo era clienta habitual de aquél lugar desde hacía un año, iba por el olor de cientos de cafés de todo el mundo, aunque siempre tomaba lo mismo y después de aquella tarde lo ví todas las semanas, casi cada día, más o menos a la misma hora. Se sentaba en el mismo taburete, se tomaba su café y se iba. Nuestras miradas no se cruzaban, incluso podría decir que no lo conocí, pero mentiría. Registré cada gesto, cada ademán, cada estado de ánimo y pude ver que el nerviosismo era algo intrínseco en él. Sus manos no paraban quietas casi nunca. Toqueteaba la taza, el móvil y de vez en cuando hacia girar las llaves del coche que casi siempre llevaba en la mano.
Recuerdo una tarde en que sus dedos tecleaban frenéticos la pantalla del móvil, la fijeza de sus ojos junto a sus labios hechos una línea recta me resultaron desconcertantes; aquél día el café se enfrió en su taza y ni siquiera lo acabó. Cuando se marchó, el ruido volvió al local, alguien soltó una risa y todo me pareció fuera de lugar, como si la energía de ese hombre se hubiera metido en mi y aún siguiera con los residuos de su enfado.
Otra tarde lo vi con un par de amigos, hablaban tranquilamente en otra lengua, sin prisa, sonreía abiertamente y mientras la luz del día se esfumaba pidieron una segunda taza de café. 
Si pienso detenidamente en él creo que nunca lo vi sentir miedo. Si, sus manos temblaron ligeramente alguna vez, dudaba y cuidaba sus movimientos, pero él, como cualquier animal, sabe que el miedo es cuestión de actitud.

Lo ví durante tantas semanas sentado en la silla frente al cristal, que pensé que formaría parte de aquél local para siempre, uno más en el paisaje de mi rutina. Pero aquél hombre no se conformaba con cualquier cosa, debería de haberme dado cuenta. Por lo que finalmente llegó el día y el momento que estaba esperando y que yo ni siquiera había intuído.

Ya casi había anochecido y a pesar de que aún no habíamos cruzado el portal de la primavera, aquella tarde la calle bullía de actividad porque el frío parecía algo lejano. La cafetería estaba casi vacía y el entró con su forma de andar de siempre, casi felina, pero esta vez llevaba las manos en los bolsillos y su ceño estaba fruncido. Se sentó con la espalda más arqueada de lo normal, apoyó las manos en la mesa y observó la calle con el ir y venir de la gente. El café poco a poco dejó de humear y él apenas lo había probado. Supongo que el móvil le vibró en el bolsillo, porque no escuché ningún tipo de timbre. Lo saco sin prisa, lo sujetó frente a él unos segundos antes de desbloquearlo y después se iluminó su cara con la luz de la pantalla.
Las arrugas de su frente se fueron relajando mientras leía y se enderezó ligeramente. Sus labios se estiraron hasta formar una sonrisa, no demasiado amplia, pero si real; diferente a cuantas le había visto hasta ese momento. Bloqueó el móvil, lo guardó, se bebió de un tirón el café y se puso de pie casi saltando. Se giró para irse y esta vez si, me miró; había un brillo en sus ojos que me hizo sonreirle, sus iris eran oscuros y su forma de mirarme intensa. Me hizo una pequeña inclinación de cabeza y salió. Supe en cuanto lo ví marcharse que no lo volvería a ver.
Aquella mirada era la de un hombre con el control de su vida, el control de su destino y no le daba miedo la perspectiva de enfrentarse a todo cuanto estuviera por llegar.




P.D. Salir adelante es duro, sobre todo si vienes de otro país y lo que te envuelve es el desconocimiento.
Ningún ser humano debería ser ilegal, porque de nadie es la tierra.






jueves, 8 de marzo de 2018

          Hola a todas las brujas y lobas que pasan por aquí y leen, sin querer o a propósito este blog loco y fantástico.

          Si, esta entrada es para vosotras, luchadoras, guerreras, amazonas y supervivientes. Creadoras, artistas, profesionales...
TODAS
(Pero los hombres estáis invitados a leer y reflexionar)

8 de Marzo de 2018, si queridas mías, vivimos en el futuro, o lo que parecía hace tantos años que iba a ser el futuro, pero que no pinta tan bien como pensabamos que sería. No hay taxis voladores, la  cura contra el cáncer no esta en las estanterías de las farmacias, el calentamiento global se ha acelerado, no se ha erradicado el hambre y mucho menos las guerras; pero tampoco, por mucho que nos pese, se ha conseguido alcanzar la igualdad entre hombres y mujeres:
  • Desigualdad en el mundo laboral.
  • Desigualdad en el mundo domestico.
  • Desigualdad en ámbito religioso.
  • Desigualdad en el ámbito cultural...
 Estos tan sólo son unos ejemplos, pero mirar a vuestro alrededor, tan sólo tenéis que abrir los ojos y ser conscientes de lo que vivimos, en lo que participamos y lo que nos hacemos a nosotras mismas.

Si, esta lucha es diaria, a nivel personal y de forma colectiva, en nuestro país y en el mundo entero, pero a veces se nos olvida. Nos silenciamos a nosotras mismas y damos alas a lo que nos perjudica; los tópicos, estereotipos y micromachismos, entre otros, tienen que combatirse. 


Fíjate en mi esfuerzo, no en mi forma de vestir. Fíjate en mi lucha, no en si tengo una cara bonita o fea. Fíjate en mi moral, en mi ética, en mi sabiduría, en mi inteligencia y cultura, no en el largo de mi falda. 
Respetame. Somos madres, hijas, hermanas, nietas, primas y sobrinas. Somos todas, aunque no nos veas estamos aquí. Algunas no han sobrevivido a la lucha, las desgracias de este mundo en el que hemos nacido, que por reivindicarte, por alzar la cabeza y mirar fijamente a quienes agreden, se nos ataca y asesina. 
Sin nosotras se paraliza el mundo. 

Este día no entiende de política, no entiende de edad, cultura, religión, color e idioma. Las mujeres somos una frente a la desigualdad, frente al machismo, frente a los ataques, frente a todo aquello que nos denigre y nos haga sentir inferiores. 
Mujer, mirate al espejo: Lo vales, lo mereces, lo eres. 

Que nadie te diga lo contrario. No bajes los ojos y no olvides este mensaje con el paso de las horas, los días, las semanas... Que la palabra mujer vaya unida a la palabra respeto e igualdad todos los días del año. 
Que tu integridad no sea menos que la de nadie. Y tu, si tu, la que lees estas palabras, la que ha llegado hasta aquí, no te sientas inferior, porque no lo eres. 
Los celos no son muestra de amor, que nadie te ordene, que nadie te obligue, que nadie abuse de tu confianza. Que nadie se te imponga. 
No tengas miedo de enseñar los dientes, de alzar la voz para que se te oiga, de estirarte al andar, de ponerte esa ropa que tanto te gusta o aquella otra. 
No seas lo que quieren los demás, sé lo que tu deseas. 

La mejor educación, es la que damos con nuestro ejemplo, que las generaciones presentes y futuras nos vean y nos oigan. Que nos miremos al espejo y nos sintamos orgullosas

Y que tu lucha, nuestra lucha, nunca sea motivo de burla: Somos guerreras

EiProfeta











 

miércoles, 14 de febrero de 2018

¡¡Hello Lob@s y bruj@s!!


Hoy es San Valentin y un año más nos volvemos locos con la celebración del amor y la parafernalia.
Yo esta vez no he preparado nada; ni top de personajes, ni libros recomendados, ni siquiera un regalo para mi de mi. Estoy hecha una asquerosilla jejeje

Aún así, aquí estoy. Llevo un par de semanas repitiendome que tenía que escribir algo para el 14 de febrero y aquí me encuentro, con una idea un tanto vaga de lo que me apetece expresar. 

Desde hace unos meses sigo el trabajo de una artista llamada Chiara Bautista, he compartido con vosotros alguna de sus imágenes e historias y una de ellas es la que os traigo hoy.

Comienza así...


Esta es la historia de la luna y la noche estrellada, una historia de amor que Yara y yo vemos desde perspectivas distintas y con un mensaje totalmente opuesto. Y es que, lob@s y bruj@s, el amor puede ser tan destructivo y tóxico como curativo y reconfortante, pero todos estamos expuestos a el, sin excepciones.

"¿Hola? Ey, ¿Alguna vez te he hablado del tiempo en que la luna cayó del cielo nocturno y él fue a buscarla? No, pero por favor, cuentamelo"

Así comienza esta historia en la que la luna esta representada como una mujer con máscara de conejo (debido a una leyenda y a una de las formas que parecen verse dibujadas en ella) y el cielo como un lobo negro con el dibujo de miles de estrellas y constelaciones a lo largo de su cuerpo. 
Ella cae del cielo a la tierra y él va a buscarla, surge el amor ¿o ya estaban el uno enamorado del otro?  
Puede parecer un cuento como otro cualquiera ¿verdad? 


"¿Entonces la encontró? Mas o menos. El cielo nocturno son...un montón de cosas. Uno de ellos la encontró, pero cuando llegó el momento de llevarla dijo: NO"

Cuando conocemos a alguien, esa persona es como el firmamento; un montón de cosas, buenas y malas. El lobo de nuestra historia no quería regresar con Luna ¿la quería para él sólo? ¿La veía feliz? 
Como en toda relación y todo amor, Lobo y Luna pasan por diferentes etapas y aventuras. Mi hermana cuando vio las imágenes llegó a la conclusión de que ella iba perdiéndose poco a poco por el egoísmo de él, yo nunca pensé que fuera tan dramática la historia, aunque algunos de los dibujos te indiquen lo contrario.

En cada boceto, en cada ilustración Luna no para de investigar, curiosear y aprender de ese mundo en el que ha caído, aunque a veces se siente perdida. Ambos sufren la tristeza de estar tan lejos de casa, cada uno a su manera entrega algo de ellos mismos al otro y eso los cambia. 
Nos transforma el tiempo, nos transforman las decisiones y los motivos que tenemos para tomarlas. Nos transforma el amor y el desamor, aunque, en contra de lo que siempre se ha dicho, yo no creo que todo valga en el amor y mucho menos si eso significa perderse a uno mismo, olvidarte de quien eres, lo que vales y ser todo por y para el otro.
No me vale un amor que destruya, sino que construya, poco a poco. 
No me valen los amores que hacen derramar más lágrimas que soltar carcajadas. Pero si me valen los amores con los que aprendes, porque errores cometemos todos.
Amores sanos que entienden que quererse a uno mismo es vital para que fluya todo lo demás y que no debemos cargar a los demás de expectativas. 
Amores que se enfrentan a las frustraciones de la vida y a las idas y venidas de la felicidad y la tristeza.
Y al igual que la historia de las ilustraciones, nuestros personajes, como en todo lo demás, sufren de cambios, felicidad y tristeza...






 Prometí a mi hermana buscar todas las imágenes que completan esta historia. Descubrir si al final de todo hay un final feliz o un final triste y creo que lo he descubierto, aunque no lo pondré aquí o al menos no hoy, porque al fin y al cabo, la realidad es muy distinta de los libros y la ficción, aunque a veces parezca que hablan de nosotros. 

Así que, como conclusión final, os diré que en San Valentín también es esencial amarse a uno mismo y amar de forma sana a lo que nos rodea. 

Querer, querer mucho mis lob@s y bruj@s, pero no os olvidéis de vosotros mismos y mucho menos améis una sola vez al año, porque esto se tiene que trabajar todos los días.

P.D. El final de esta historia, o lo que yo creo que es el final, se encuentra dentro de otro conjunto de ilustraciones y aunque Lobo y Luna pasan por fases casi humanas en este amor tan fantástico ¿qué sería de la luna sin el cielo nocturno? ¿Qué sería del firmamento sin esa luna que lo ilumina todo?


¿Qué sería del ser humano sin el amor incondicional? Hay demasiado odio y egoísmo y de alguna forma hay que combatir lo negativo





 






martes, 16 de enero de 2018

Que puedo decir, salvo que la adoro. Que hay algo entre ella y yo que no necesita palabras.

Discutimos, nos reímos con tan sólo mirarnos a los ojos y sufrimos, como cualquier ser humano que se permita el lujo de amar. Nos equivocamos y nos esforzamos en no cometer los mismos errores y en no hacer daño por el placer de hacerlo.
Soy un poco de su conciencia y ella un poco de la mía, porque vemos las cosas de la otra con una perspectiva que es imposible en primera persona. Almas gemelas, lo diré siempre.

Se ha vuelto a ir, a visitar el trozo de corazón que dejó en Irlanda, a insuflarse los pulmones con el aire húmedo de aquél país esmeralda; de su música, del ritmo de aquella vida tan distinta a la que lleva aquí.

Mi pequeña viajera, este año cumplo 30 y es muy posible que no estés aquí, en la fiestecilla que montare con mucha ilusión, pero eres espectadora de cada cambio en mi vida, cada fase, cada prueba y eso me consuela, porque siempre estás, aunque nos separen tantísimos kilómetros.
Nos vemos en carnaval, sigo preparando los detalles del disfraz para que todo esté medio listo cuando vengas.
Aprende mucho estas semanas, de lo que te rodea y sobre todo de ti misma, nunca sabemos donde están nuestros límites hasta que los rozamos con la yema de los dedos y sentimos el viento del borde del acantilado.

Te quiero mucho y mil, gorrión

 
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