miércoles, 14 de febrero de 2018

¡¡Hello Lob@s y bruj@s!!


Hoy es San Valentin y un año más nos volvemos locos con la celebración del amor y la parafernalia.
Yo esta vez no he preparado nada; ni top de personajes, ni libros recomendados, ni siquiera un regalo para mi de mi. Estoy hecha una asquerosilla jejeje

Aún así, aquí estoy. Llevo un par de semanas repitiendome que tenía que escribir algo para el 14 de febrero y aquí me encuentro, con una idea un tanto vaga de lo que me apetece expresar. 

Desde hace unos meses sigo el trabajo de una artista llamada Chiara Bautista, he compartido con vosotros alguna de sus imágenes e historias y una de ellas es la que os traigo hoy.

Comienza así...


Esta es la historia de la luna y la noche estrellada, una historia de amor que Yara y yo vemos desde perspectivas distintas y con un mensaje totalmente opuesto. Y es que, lob@s y bruj@s, el amor puede ser tan destructivo y tóxico como curativo y reconfortante, pero todos estamos expuestos a el, sin excepciones.

"¿Hola? Ey, ¿Alguna vez te he hablado del tiempo en que la luna cayó del cielo nocturno y él fue a buscarla? No, pero por favor, cuentamelo"

Así comienza esta historia en la que la luna esta representada como una mujer con máscara de conejo (debido a una leyenda y a una de las formas que parecen verse dibujadas en ella) y el cielo como un lobo negro con el dibujo de miles de estrellas y constelaciones a lo largo de su cuerpo. 
Ella cae del cielo a la tierra y él va a buscarla, surge el amor ¿o ya estaban el uno enamorado del otro?  
Puede parecer un cuento como otro cualquiera ¿verdad? 


"¿Entonces la encontró? Mas o menos. El cielo nocturno son...un montón de cosas. Uno de ellos la encontró, pero cuando llegó el momento de llevarla dijo: NO"

Cuando conocemos a alguien, esa persona es como el firmamento; un montón de cosas, buenas y malas. El lobo de nuestra historia no quería regresar con Luna ¿la quería para él sólo? ¿La veía feliz? 
Como en toda relación y todo amor, Lobo y Luna pasan por diferentes etapas y aventuras. Mi hermana cuando vio las imágenes llegó a la conclusión de que ella iba perdiéndose poco a poco por el egoísmo de él, yo nunca pensé que fuera tan dramática la historia, aunque algunos de los dibujos te indiquen lo contrario.

En cada boceto, en cada ilustración Luna no para de investigar, curiosear y aprender de ese mundo en el que ha caído, aunque a veces se siente perdida. Ambos sufren la tristeza de estar tan lejos de casa, cada uno a su manera entrega algo de ellos mismos al otro y eso los cambia. 
Nos transforma el tiempo, nos transforman las decisiones y los motivos que tenemos para tomarlas. Nos transforma el amor y el desamor, aunque, en contra de lo que siempre se ha dicho, yo no creo que todo valga en el amor y mucho menos si eso significa perderse a uno mismo, olvidarte de quien eres, lo que vales y ser todo por y para el otro.
No me vale un amor que destruya, sino que construya, poco a poco. 
No me valen los amores que hacen derramar más lágrimas que soltar carcajadas. Pero si me valen los amores con los que aprendes, porque errores cometemos todos.
Amores sanos que entienden que quererse a uno mismo es vital para que fluya todo lo demás y que no debemos cargar a los demás de expectativas. 
Amores que se enfrentan a las frustraciones de la vida y a las idas y venidas de la felicidad y la tristeza.
Y al igual que la historia de las ilustraciones, nuestros personajes, como en todo lo demás, sufren de cambios, felicidad y tristeza...






 Prometí a mi hermana buscar todas las imágenes que completan esta historia. Descubrir si al final de todo hay un final feliz o un final triste y creo que lo he descubierto, aunque no lo pondré aquí o al menos no hoy, porque al fin y al cabo, la realidad es muy distinta de los libros y la ficción, aunque a veces parezca que hablan de nosotros. 

Así que, como conclusión final, os diré que en San Valentín también es esencial amarse a uno mismo y amar de forma sana a lo que nos rodea. 

Querer, querer mucho mis lob@s y bruj@s, pero no os olvidéis de vosotros mismos y mucho menos améis una sola vez al año, porque esto se tiene que trabajar todos los días.

P.D. El final de esta historia, o lo que yo creo que es el final, se encuentra dentro de otro conjunto de ilustraciones y aunque Lobo y Luna pasan por fases casi humanas en este amor tan fantástico ¿qué sería de la luna sin el cielo nocturno? ¿Qué sería del firmamento sin esa luna que lo ilumina todo?


¿Qué sería del ser humano sin el amor incondicional? Hay demasiado odio y egoísmo y de alguna forma hay que combatir lo negativo





 






martes, 16 de enero de 2018

Que puedo decir, salvo que la adoro. Que hay algo entre ella y yo que no necesita palabras.

Discutimos, nos reímos con tan sólo mirarnos a los ojos y sufrimos, como cualquier ser humano que se permita el lujo de amar. Nos equivocamos y nos esforzamos en no cometer los mismos errores y en no hacer daño por el placer de hacerlo.
Soy un poco de su conciencia y ella un poco de la mía, porque vemos las cosas de la otra con una perspectiva que es imposible en primera persona. Almas gemelas, lo diré siempre.

Se ha vuelto a ir, a visitar el trozo de corazón que dejó en Irlanda, a insuflarse los pulmones con el aire húmedo de aquél país esmeralda; de su música, del ritmo de aquella vida tan distinta a la que lleva aquí.

Mi pequeña viajera, este año cumplo 30 y es muy posible que no estés aquí, en la fiestecilla que montare con mucha ilusión, pero eres espectadora de cada cambio en mi vida, cada fase, cada prueba y eso me consuela, porque siempre estás, aunque nos separen tantísimos kilómetros.
Nos vemos en carnaval, sigo preparando los detalles del disfraz para que todo esté medio listo cuando vengas.
Aprende mucho estas semanas, de lo que te rodea y sobre todo de ti misma, nunca sabemos donde están nuestros límites hasta que los rozamos con la yema de los dedos y sentimos el viento del borde del acantilado.

Te quiero mucho y mil, gorrión

 
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