martes, 19 de abril de 2016


La gente normalmente olvida lo que dices y olvida lo que haces,
pero jamás olvida cómo le haces sentir.
 
Maya Angelou.


Hola lob@s y bruj@s!!!!
Este fin de semana volví hacer una escapadita. Menuda vida me estoy pegando ¡¡¿eh?!!

¿Destino? Madrid
Si, esa que se ve en el reflejo soy yo

Imaginad un brebaje en el que mezcléis tres cucharadas soperas de estres, 10 gotas de pánico, raíz de bullicio y una cuarta parte de contaminación. Pues eso, justo eso, es para mi Madrid.
Sé que ese sentimiento es una estupidez, es una ciudad como otra cualquiera (siempre y cuando vaya acompañada) y aún así, el sentimiento irracional de que la capital de España me va desbordar esta siempre ahí, acechando... 
Así que, como soy una brujilla mala preparé mi mochila y mi prima pequeña, mi tía y mi madre me llevaron hasta la estación de tren que esta en el pueblo de al lado para que me embarcara en un viaje express con destino Chamartin. 

¿Habéis creído por un segundo que me había vuelto loca y había decidido ir sola? 
Bueno, siendo precisos, fui sola en el tren (otro avance personal del que sólo yo soy consciente) pero en la capital me esperaba un guía y anfitrión que se apiadó de mi y me tendió la mano para que no me engullera el monstruo de la gran ciudad. Si, hay buenas personas en todos partes y yo tengo la suerte, de momento, de encontrármel@s a tod@s ;-)

Me esperaba en la parada de Chamartin con su metro ochenta y tantos y una sonrisa ¿primera parada? Su piso para dejar los trastos y ponernos al día. 
Noche de pizza, película y el trabajo de recargar las pilas para la misión del sábado: Museo de Ciencias Naturales, comida en Hamburguesa Nostra para ver a otro amigo y Museo Reina Sofia ¿se me olvida algo? En toda misión que se precie hay complicaciones y retos que superar. ¿El nuestro? La lluvia y los grandes charcos que coronaban los pasos de cebras madrileños. 

Si habéis visto las fotos del viaje a Córdoba con mi prima veréis que llevo el mismo jersey. Se lo he robado a mi hermana y me encanta.

 Esqueletos, bichos y animales por doquier, además de muchas familias y niños correteando entre nosotros.


La parte de los animales disecados aún no he acabado de interiorizarla, porque no puedo saber con seguridad si esos pobres bichos murieron con el único fin de estar ahí expuestos o pertenecían a algún zoo. Pero reconozco que pude ver cosas muy interesantes...








Como no le he pedido permiso para subir la única foto que tenemos juntos hago un poco de trampa y lo muestro de estranguis en esta foto del kraken del museo.







Juro que mido lo mismico que el homo erectus de la derecha. Mas chiquitina que la sombra un "gua"

Cuando acabamos de ver el museo (dividido en dos edificios) nos encaminamos como dos valientes bajo la lluvia dispuestos a llegar a la hora establecida de la reserva en el restaurante donde trabaja mi amigo (bien saben los dioses que fui porque lo adoro y lo quiero y bien saben los dioses también que Samuel no me abandono en mitad del camino porque...no sé porqué) 
Así que nos armamos de paciencia y cargamos nuestras cartucheras de humor y grandes temas de conversación. Y con agilidad felina saltamos y sorteamos charcos, pero nos empapamos como si nos hubiera escupido una ballena así que... (Sí, hasta las bragas mojadas) 

Pero llegamos sanos y a salvo (Yara, tus botines irlandeses están intactos, no impidieron que los pies me bucearan, pero se mantienen ilesas) y mi amigo nos recibió con su encantadora sonrisa. 

Comimos muy bien y tras un abrazo al chef partimos con los ánimos renovados (ya no llovía)
Es muy bueno llevar de guía a un andaluz que se conoce los rincones de Madrid y encima tiene buen sentido de la orientación, por lo que vi una representación de las cuevas de Altamira y pudimos entrar gratis al museo Reina Sofia; en el que por cierto me reí bastante con las ocurrencias que tenía al ver ciertos cuadros. 
Visitamos algún sitio más, pero eso forma parte de otra historia. Y ya exhaustos, cogimos el metro (clases particulares para brujas tontas incluidas) y llegamos al piso ¡¡¡rico piso!!! 
Cena improvisada, charleta y concierto particular de los vecinos; reconozco que nos sorprendimos con la ópera, pero agradecimos que el karaoke no dispusiera de reggeton y a la mañana siguiente.....si, lob@s y bruj@s, solecito y paseo de tranqui, que ya tocaba. 

Paella rica, rica para comer, que somos unos aventureros sanotes, y con cierta pena vuelta al tren con mi guía particular de metro ochenta y tantos y acento andaluz. 

¿Os preguntáis por qué he comenzado una entrada de "viajes" con una cita de Maya Angelou? Porque mi anfitrión del fin de semana se la merece, aunque no lo sepa. 


Y hasta aquí lob@s y bruj@s mi puesta al día de este viajecillo pasado por agua. Espero que os haya gustado y si dejáis un comentario dándo vuestra opinión pues mejor, que mejor








miércoles, 13 de abril de 2016


Como ya sabéis, y si no lo sabéis os lo digo yo sin cobraros ni nada ¡¡hoy es el día mundial del beso!!

No es que me haga especialmente feliz ni nada por el estilo, pero creo que hay situaciones perfectas para escribir entradas (ya que no tengo ningún patrón establecido) y esta es una de ellas.

Todos y todas recordamos algún beso especial a lo largo de nuestra vida:
El beso de nuestro primer amor, el último, aquél lametón (beso también) en el que nuestro perro nos dejó la cara cubierta de babas, los besos de buenas noches, los que nos damos con amig@s que llevamos mucho tiempo sin ver; los besos de película que nos quitan el hipo y nos dan ganas de coger a la persona que tenemos al lado y plantarle uno de esos sin pan ni nada.... ¡¡Hay tantos y tantos!!

Pues bien, cómo llevo mucho tiempo sin dar unos de esos besos "tornilloroscachapa" con los que se te caen las bragas, te sube la libido y casi se te pierde la razón, he pensado que puedo hacer honor a este día dando algún ejemplo de besos literarios (no los mejores, ni un top ten ni nada de eso, porque he improvisado totalmente esta entrada) pero....que os pueden parecer interesante.

¿Estáis preparados? (Algunos fragmentos pueden contener spoiler, por eso mismo pongo antes el título y la autora)


Leo muchas cosas y entre mis lecturas también puedes encontrar libros románticos (no hay nada de lo que avergonzarse) por lo que el primer fragmento de libro que os traigo es: "El hechizo del mar" de
Christina dodd

"Manos que le acariciaron los labios cuando ella gimió por el horror de un monstruo del bosque que la perseguía en sueños. Manos que llevaban su boca hacia suaves besos que caían sobre ella; luego la sostenían con más firmeza mientras que algo, tibio y húmedo, saboreaba sus dientes, entrando y saliendo como una pluma enloquecida en el viento."

También he encontrado otro tipo de besos, de esos que se dan vacilantes porque sabes que no deberías, pero deseas dar. ¿Has leído a J.R Ward? Este fragmento es del libro "Amante consagrado" 

"Entonces se separaron, se miraron a los ojos... y algo cambió.
- Sólo una vez -dijo Blay en voz baja.- Hazlo sólo una vez. Sólo para saber como es.
Qhuinn comenzó a negar con la cabeza.
- No... no creo que...
-Sí. 
Después de un momento, Qhuinn deslizó las dos manos por el cuello de Blay y lo agarró de la mandíbula. 
- ¿Estás seguro? 
Justo antes de que sus bocas se tocaran, Blay parpadeó, tembló y...
Los labios de Blay eran increíblemente dulces y suaves. Tal vez la lengua no debería haber tenido participación en el asunto, pero no hubo manera de evitarlo. Qhuinn acarició la boca de Blay y se hundió en sus profundidades, mientras deslizaba sus brazos alrededor de la espalda de su amigo y lo abrazaba con fuerza. Cuando finalmente levantó la cabeza, la expresión de los ojos de Blay le indicó que estaba dispuesto a que pasara cualquier cosa entre ellos."

Besos que te pillan desprevenidos y despiertan terminaciones nerviosas en tu cuerpo que no recordabas tener. Si no has leído a Laura Norton quizás deberías comenzar con "Gente que viene y bah"

"Giró a la derecha y metió el coche en el arcén. Apagando el motor. 
- Bueno, mientas no haya visto esto no hay por qué preocuparse.
Y sin más me besó. Un beso largo y cálido. Un beso que calmaba mi sed de naufrago. Un beso que anulaba por derecho propio todos los besos de los dos últimos años. Los despojaba de sentido y de propósito. Se me había olvidado que el simple contacto con otros labios pudiera hacerte sentir así. Viva. 
Me perdí en ese beso.
Cuando separó los labios yo no sabía ni quién era, ni dónde estaba, como cuando despiertas de una siesta y necesitas diez segundos para reubicarte. 
- ¿Estás bien? - me preguntó.
- Sí, sí. Creo.
- ¿Sigo?
- Sí, sí. Creo.
Volvió a besarme. Y me di cuenta de que esos besos calmaban mi sed y a la vez la avivaban. Estaba perdida.
- ¿Nos vamos de aquí?
- Adonde? -preguntó.
- A Santander 

Y besos de un libro que no he leído y al he robado un fragmento para traeros a vosotr@s. ¿Has leído a Eduardo Halfon? Este trocito es del libro "Signor Hoffman": 

"Ella se erguía un poco en su asiento y se ponía de perfil y le pedía a él que por favor contemplara su nariz (yo no podía vérsela desde atrás; me la imaginé aguileña y larga, pálida y bella). Pero el chico sólo se la besaba en silencio, y ambos entonces se volvían a derretir en risas y cariños. Tardé un poco en comprender que esa misma noche harían una gran fiesta con todos sus amigos, ya que la chica había decidido operársela, reducírsela, al día siguiente. Una fiesta de despedida para su nariz, comprendí en italiano. Los besos del chico, comprendí en italiano, eran besos de despedida."

Y para acabar una letra de besos con sabor a chocolate y vainilla:


¿Te acuerdas de algún beso literario que te impactó? ¿Te atreves a describir aquél beso que rememoras de vez en cuando? Recuerda que este blog crece contigo y gracias a ti. Prometo hacer un especial de besos si te animas a escribirme un comentario o email con la descripción de ese beso, su textura, su olor....Desempolva libros y/o recuerdos y animaros bruj@s y lob@s ;-)

sábado, 9 de abril de 2016


Este es el motivo por el que he estado desaparecida durante tantos y tantos días....

Yara vuelve a irse y me pregunto que le costará más, si la ida o la vuelta.
Si le gustará más la tranquilidad de su habitación en Irlanda, o los ladridos de nuestros hermanos caninos.
Si le atraen más los planes que hace y deshace a su ritmo, o los horarios y la apretada agenda de un pueblecito de interior; si se habrá hartado de mi en estas dos semanas, o si no habremos hecho todo lo que nos hubiera apetecido hacer.

Pero sé que todo se mezcla en sus tripas, pulula por su cabeza, arde en sus ojos.
Hecha de menos el sosiego del color verde cuando esta en casa y utiliza auriculares para acallar el silencio que no puede llenar de conversaciones con nosotros, maullidos dulces (a ratos) ladridos exigentes cuando ve Irlanda por la ventana.

Ver con perspectiva de videojuego las reuniones y fiestas de familiares o amigos hace que su casa provisional parezca demasiado grande, pero el pueblo se le queda pequeño cuando todos le preguntan si ya se queda definitivamente o cuanto tardará en irse.

Pero has vuelto a tu país de acogido, ahora que había empezado a recordar la posición que tenía que adoptar en el sofá para compartirlo contigo y me pregunto si esta noche se me hará excesivamente grande, aunque si lo pienso con detenimiento, seguro que no jajajajaja.

Vamos a tener que esperar unos meses hasta que volvamos a probar tu cocina vegana ¡¡oohhhh!! y para saber que se te pasa por la cabeza con sólo mirarte a los ojos (mirada hermanil, como yo la llamo)
Posponemos el reto de beber 1.5 litros de agua, aunque el de las grageas de sabores de Harry Potter ya esta superado ¡¡y seguimos vivas!! :-) Aplazamos disfrutar "The Originals" y hablar o ver juntas "La chica danesa", pero prometo seguir metiéndome contigo y continuar sacándote los colores a pesar de la distancia.

Eso sí, espero que traigas mi Leprechaun a la vuelta, o la olla de oro.
Eres locura y cordura. La mía ¡¡quién lo iba a decir!! Así que te quiero de vuelta, con tu sonrisa preciosa y tus ganas de reorganizarlo todo.




Me consta que Yara va a ir actualizando su blog, por si queréis uniros a su mundo. (He puesto el enlace que os llevará directos a el, arriba, en su nombre)
Y yo por mi parte me comprometo hacer una reseña de Cine B y continuar con la escritura.

Pero ahora, queridos lob@s y bruj@s me despido....Buen finde a tod@s





domingo, 27 de marzo de 2016

¡¡Hola, hola criaturitas mías!!
¿Sabéis dónde fui el fin de semana pasado?
Siiii, a Córdoba. Fui con una prima en una visita express; llegamos el viernes por la noche (madre mía hasta que encontramos la dichosa pensión, que por cierto nos cambiaron en el último momento a una mejor jijijij nos vino de perlas) y nos acostamos prontito. Eso sí, madrugamos el sábado y aprovechamos el día:

Mezquita, zoco, tiendecillas de recuerdos, galería de la inquisición ¡¡¡Siiiiiii, me encanta!!! (no soy violenta ni nada por el estilo pero me fascina esa parte oscura que tiene todo ser humano y lo que llegamos a crear para torturar y destruir a otros) Soy inofensiva, prometido.

Después de todo eso buscamos la plaza de toros porque a las 6 iba a comenzar un espectáculo para el que teníamos entrada "The hole 2", recomendadísimo: Picaresca, monólogos sobre política, sexo; espectáculo burlesque, equilibrismo y una historia divertida con personajes encantadores. De verdad, os la recomiendo.
Salimos tarde, por el camino me comí un helado riquísimo y cuando llegamos a la pensión nos metimos en la cama; el domingo madrugamos para la vuelta a casa.

Nos hicieron una putada con el tren, pero entre pitos y flautas (en este viaje los cambios a última hora nos beneficiaron) llegamos una hora antes a casa ¡¡Toma ya!! Soy una chica con suerte.
Y ahora paso con algunas fotitos, que se que estáis deseándolo lob@s y bruj@s ;-)


















Os voy a ahorrar la foto de recién levantadas jajajaja, ya sabéis que fuera de las películas, las personas de a pie no somos muy glamurosas cuando nos despertamos.

Y vosotr@s ¿habéis hecho una escapadita recientemente?




jueves, 17 de marzo de 2016

Hola lob@s y bruj@s del mundo ¿sabéis que día es hoy?

Siiiiii es Sant Patrick y estoy sumamente contenta ¿Por qué? Porque esta fiesta, aunque no soy católica, ni cristiana, ni irlandesa, ni creo en santos ni en enredos, me flipa, además, llevo mucho tiempo sin escribir sobre mi hermana la Au Pair. Y ella va a disfrutar hoy de esa peazo fiesta, así que voy a contaros algunas cosillas....¿Preparad@s? 

  
Seguramente hayáis escuchado o leído alguna vez lo de este hombrecito, "San Patricio" y su objetivo en la vida de convertir al cristianismo a toda la isla de Irlanda, pero creerme cuando os digo que no fue el primero que lo intentó, aunque sí uno de los que tuvo más suerte ¡que se le va a hacer! 
Como siempre digo, no os voy a dar una clase de historia porque esas cosas no se me dan del todo bien, este blog no esta para eso y porque quedaría demasiado aburrido, pero si os voy a decir que a este hombrecillo parece ser que lo secuestraron unos piratas y sufrió un poco antes de remangarse y ponerse a predicar; pero como siempre digo, el agua busca su cauce y aunque ahora la gente de Irlanda es católica y en un día como hoy van a la iglesia por ser el día de su patrón, hacen muchas mas cosas que no tienen nada que ver con una celebración de tipo religioso:


Irlanda se tiñe de verde. No es algo raro, ya lo se, que por algo se llama la isla Esmeralda, pero en muchísimos países se tiñen ríos e incluso se iluminan monumentos de ese color tan característico del país para honrar a Irlanda (cosa de la que me alegro) además de que se triplica el consumo de guinnes ¿creéis que eso es muy de cristianos? jajajaja no lo creo, además la gente tiende a disfrazarse, ponerse gorros más de estilo leprechaun que de santo y desfilan por las calles.
Además del verde ¿qué otro símbolo caracteriza a este día tan especial? Si, el trébol.
¡Premio para quien lo haya adivinado!

Según todo lo que he podido leer en internet, San Patricio utilizó el trébol de tres hojas para explicar a la gente de a pie y los druidas lo que es y significa la santa trinidad, pero ¿alguno sabéis lo que representaba esta planta antes del cristianismo?

El trébol de tres hojas, tradicionalmente, servía para atraer la buena suerte y por otro lado alejar a los espíritus malvados y evitar que las brujas actuaran a su voluntad. También se preparaba un ritual en el que se mojaba el trébol, dándole las gracias por haber protegido a la persona o la casa durante todo el año.
Por otro lado, los tréboles de cuatro hojas, que ya de por si se les confiere la propiedad de dar muy, muy buena suerte (ya que no es fácil encontrarlos) protegen contra la locura y permiten ver a los demonios.
¿Qué simbología tienen las cuatro hojitas del trébol?
Fe, esperanza, amor y suerte

Se cuenta, además, que los hombrecillos verdes de Irlanda (los leprechauns) se pasean por las casas en las noches de Sant Patrick y que si no llevas nada verde te pellizcan las piernas y te esconden los objetos importantes. 

Como podéis imaginar no he vivido nunca esta fiesta en carnes propias, pero como yo hago mío todo lo que me interesa y me resulta curioso, además de paganizarlo (ya que es más divertido) he quedado con mi hermana en que la viviremos algún día juntas. 
Pero este año le toca a ella beberse una cerveza guinnes verde sin mi, juntos con sus amig@s irlandes@s y disfrutar de la algarabía y la fiesta (ya que se ha perdido otro año consecutivo el carnaval del pueblo, así que, que disfrute esto jejej) y no te preocupes, algún día...mi pequeño leprechaun de ojos negros.


Y para acabar, os dejo con una bendición irlandesa que he modificiado tan sólo un pelin. En vez de en la mano de dios, os dejo en la de los dioses:

"Que la tierra se vaya haciendo camino ante tus pasos,
que el viento sople siempre a tus espaldas,
que el sol brille cálido sobre tu cara,
que la lluvia caiga suavemente sobre tus campos y,
hasta que volvamos a encontrarnos,
que los dioses te lleven en la palma de sus manos.”


 


domingo, 13 de marzo de 2016

Lo prometido es deuda y antes de que acabara la semana tenía que traeros un relatillo, ¿no?
Además bruj@s y lob@s, esta entrada también me va a servir para daros las gracias por las casi 8000 visitas que estamos a punto de alcanzar.

¿Tenéis ganas de leer? Sé que no soy muy original con los títulos pero, me lo perdonáis ¿no?
Allá va....



Nunca



El aterrizaje ha comenzado y siento el nerviosismo agarrado al estómago. Creo que nunca voy a terminar de acostumbrarme a los aviones, aunque sonrío porque tras dieciocho meses sin estar junto a ella, sin oler su pelo, sin verla despertar por las mañanas y sin besar su piel, hoy volvemos a vernos.

Estoy muy, muy ansioso y el cosquilleo de mis dedos, que en otro momento me habría puesto histérico me resulta placentero porque anticipa un reencuentro largamente esperado. Las conversaciones por Skype tras tantos meses han empezado a resultar insuficientes y los “te quiero”, de tanto darse de sí de una punta del mundo a la otra, parecen a punto de quebrarse. Por lo que tras dos meses de horas extras y recortes en cafés y periódicos aquí estoy, a punto de pisar de nuevo mi tierra.



Cuando las ruedas del avión tocan el asfalto de la pista de aterrizaje me da un vuelco el corazón y recuerdo aquella conversación de hace unos cuatro meses; en la que no hubo sonrisas ni normalidad., cuando por primera vez desde que nos habíamos alejado, la noté fría y distante, aunque la excusé porque el tiempo que llevábamos separados a mi también había empezado hacerme mella. Pero ese comportamiento se fue haciendo habitual y mis dudas y temores también.

Salgo de mi ensimismamiento y veo que los asientos de mi alrededor están casi vacíos, así que me echo la mochila al hombro y salgo por la puerta deseoso de encontrarme con sus ojos,  aunque veinte minutos después sigue sin aparecer y comienzo a impacientarme. He visto como otras parejas se reencuentran entre abrazos y lágrimas, pero nosotros no, al menos no aún. Miro el reloj por si acaso el avión se ha adelantado, pero no es así y siento con dolor el peso de la mochila en mi hombro. Bajo la mirada al suelo y cuento las manchas de las baldosas, parece como si tuviera cemento en los pies. ¿Porque se retrasa? Ella nunca llega tarde a los sitios. Quizás...quizás se ha olvidado o no le importe que haya venido o tal vez no le apetecía que lo hiciera. Quizás haya otro en su vida... Desde hace semanas esa duda me atormenta, así que sacudo la cabeza bloqueando cualquier pensamiento nocivo y comienzo a andar por la terminal; haciendo tiempo por si ha pillado un atasco. Cuando me doy cuenta estoy frente a la puerta de salida y ella, tan guapa como siempre ¡No, más hermosa aún! Está a unos metros de mí. Nos miramos unos segundos; ella calmada y yo, con el corazón bombeando fuertemente dentro de mi pecho corro a su encuentro y la abrazo, sus manos tardan unos instantes en enredarse a mi cintura, pero cuando finalmente lo hacen me estrecha con fuerza contra ella y mi cuerpo se amolda al suyo a la perfección, como siempre. Suspiro satisfecho, huele a coco, como recordaba. Le alzo el mentón y le beso en los labios con suavidad una vez, dos y hasta una tercera.



─Hola ─me dice cuando finalmente la dejo respirar.



Nos agarramos de la mano y nos dirigimos a casa.



Sube las escaleras por delante mío hasta llegar al piso. Esta más delgada, aunque lo disimula bien con la falda de vuelo y la blusa ancha. Me parece extraño que no lleve pendientes, pero no le digo nada porque el nuevo look con ese corte de pelo me distrae, me gusta.

Al llegar al descansillo la pego a mi costado y ella apoya la cabeza sobre mi hombro con una media sonrisa que no ilumina sus ojos.



─Creo que has echado de menos mi mano en la cocina. Mañana voy a hacerte un pisto para chuparte los dedos ¿te apetece?



─Ajá. Llevo sin comerlo desde que te fuiste.



─Normal, siempre se te quema el pimiento y eso es un delito muy grave.



Vuelve a sonreír y oculta el rostro en mi cuello, siento su aliento y la aprieto contra mi con fuerza, pero se desenvuelve del abrazo demasiado pronto, saca las llaves del piso y abre la puerta.

Nos da la bienvenida el frío y el silencio, me estremezco.



─¿No has puesto la calefacción?



La veo frotarse los brazos y negar con la cabeza.



─He salido de casa muy rápido esta mañana y se me ha olvidado.



─¿Y la música también? ¡¡Ay, que locuela!! ─la achucho a mi lado y después voy a encender la caldera.



Cuando vuelvo está preparándose un café, me mira y aunque parece distraída no me pierde ojo.



─¿Qué te apetece hacer ahora? ─me pregunta y la observo cambiar el peso del cuerpo de un pie al otro. Eso solo hace cuando está preocupada y me gustaría saber que piensa, que pensamientos le rondan la cabeza. Pero no le digo nada de mis dudas.



─Ahora misma sólo me apetece estar contigo ─se estremece ligeramente y me encojo, espero que no haya cambiado, al menos sus sentimientos.





Preparamos una cena ligera y comemos casi en silencio; el sonido de los cubiertos empieza a darme dolor de cabeza, necesito escuchar algo, aunque sea a mi mismo, así que le cuento anécdotas de Australia, algunas repetidas, pero ella asiente y sonríe como si se las contara por primera vez. Vemos las noticias y me pongo al día con la situación del país, después, mientras pongo una película ella prepara palomitas en el microondas y la casa comienza a oler a cine. Me hundo en el sillón.

La veo frotarse los ojos y bostezar antes de que termine el filme.



─Estas cansada. Vamos a la cama.



─No, no, puedo esperar a que termine, a ti te está gustando



─La he visto tantas veces que me sé los diálogos.



Asiente y sonríe, mostrándome aquél gesto que me enamoró de ella, una sonrisa verdadera que hace palpitar fuertemente mi corazón. Quizás no todo está perdido.



Entramos al dormitorio y la abrazo por la espalda, le beso el cabello y el cuello. La ayudo a desnudarse como tantas otras veces y acaricio la piel de su espalda. Toco sus medias y las deslizo hacia el suelo con delicadeza; cierra los ojos disfrutando del roce de mis manos y labios. La tumbo sobre el colchón y me dejo llevar, arrastrándola conmigo.  



Un rato después seguimos despiertos, agarrados el uno al otro como si no hubiera mañana. Casi no me atrevo a respirar para no romper el encanto de ese momento, una burbuja que nos aisla del mundo exterior. Se acomoda pegando aún más nuestros cuerpos y suspira, relajando el cuerpo totalmente. Ahí, en la oscuridad, la siento como siempre, no como la extraña que me ha dado la bienvenida ¿o son los recuerdos de otras noches como aquella los que me nublan la mente? No, es ella la que me agarra y respira pegada a mi pecho, la Lucía que amo. Una duda atraviesa mi mente con la fuerza de un vendaval. Inseguridad y miedo que dejan patas arriba cualquier pensamiento que genere mi cabeza ¿piensa en mí o en otra persona? Su respiración se vuelve más profunda y con la esperanza de que todo sea producto de mi imaginación me obligo a dormir. No quiero que las dudas manchen aquél momento. Necesito aquello, la necesito a ella.





Preparo el desayuno y lo coloco sobre la mesa cuando aparece por la puerta de la cocina con el pelo despeinado y los ojos aún un poco hinchados por el sueño. Está guapísima.



─Ven, siéntate aquí conmigo. He preparado un desayuno VIP y no te puedes despegar de esta silla hasta que lo acabes ¿entendido?



─Muy bien caballero, a sus órdenes. Haré el esfuerzo de tragar al estilo de los pavos.



Se echa a reír y en un arrebato natural y espontáneo me besa en los labios. Un beso sencillo e inocente, sin pretensiones, pero que igualmente me entusiasma y excita. Sonrío como un tonto, hasta que ambos terminamos retorciéndonos de la risa en nuestra pequeña cocina. Justo en ese momento me siento nuevamente en casa.

  Enciende la radio antes de sentarse, corta un trozo de pan, le echa un chorrito de aceite y le unta tomate. Lo saborea cerrando los ojos, cuando acaba, ataca la torre de tortitas y se bebe un cappuccino caliente con cacao. Finalmente deja de masticar, se recuesta en la silla y cierra los ojos. Me siento satisfecho y la sonrisa de bobo sigue dibujada en mi cara.



―Parece que te ha gustado ¿no?



Entreabre los ojos de forma cómica y se palmea la barriga.



—Buff estoy que voy a reventar. Hacía tiempo que no desayunaba de esta forma. He echado mucho de menos tu talento en la cocina.



Me giro para quedar frente a ella y tiro de su silla para atraerla hacia mí. Cuando la tengo a escasos centímetros me inclino y dejo que mi nariz se deslice por su cuello. Se estremece y vuelve a reír.



―¿Es el único talento que has echado de menos?



—Por supuesto.



―¿Cómo que por supuesto? —y le pego un mordisco suave en el hombro. Ella, a cambio, vuelve a besarme y durante unos instantes enredamos nuestros alientos. Cuando paramos para coger aire, alejo mi cabeza de la suya pero mantengo los cuerpos pegados ― Pausa. Tengo una noticia.



Alza una ceja recelosa.



—¿Buena o mala?



―Buena, supongo… —cojo una tostada, la muerdo y mastico tomándome unos instantes. Cuando empieza a mover el pie con nerviosismo sé que tengo que empezar hablar― Me fui a Australia para mantener mi trabajo, lo sabes. No me gusta especialmente estar allí, te echo de menos y me está resultando muy duro estar a tantos kilómetros. Por eso mismo, antes de venir aquí hablé con mi jefe para pedir un traslado. Si era posible.



Hago una pausa para estudiar su reacción, pero no percibo nada y continúo.



—Han pasado casi dos años desde que me fui y las cosas en la empresa han mejorado notablemente así que creo que ha merecido la pena tirarme a la piscina con la propuesta ―levanto el móvil que tengo sobre la mesa— Cuando he salido a comprar he recibido una llamada suya y me ha dicho que hablaríamos cuando volviera Australia, pero que posiblemente a finales de año podría volver a España.



Sigue sin reaccionar y me sudan las manos.



—Tal vez no sea un traslado a esta ciudad pero… ―me desinflo como un globo y me seco las manos en los pantalones intentando recobrar la serenidad— Es una buena noticia ¿verdad?



Se aleja de mi y se frota la cara una, dos veces a la vez que niega.



―Esto no está bien, esto no está bien —susurra mientras da vueltas por la cocina. La música en la radio no para de sonar y tengo que controlar un impulso violento para no estampar el aparato contra el suelo.

 Desearía que la noche de ayer no hubiera terminado, pero lo ha hecho, el sol está fuera e ilumina la realidad con una luz difícil de ignorar. Sus ojos me hablan, me dicen que no quiere nada de eso y la respiración se me atasca en los pulmones. Todo ha pasado demasiado rápido.



―¿Quién es?



Para en seco su ir y venir, pero no me mira.



—¿Quién es? ―insisto. Finalmente sus mirada se clava en la mía y parece horrorizada por la pregunta que le he hecho —Hay otro tío ¿no?



―No —y comienza a sollozar, pero sé que me oculta algo ¿Por qué no me lo dice?― Han pasado muchas cosas desde que te fuiste y…



—¿Y qué?



Agacha la cabeza y sale de la cocina. No voy detrás de ella, no puedo moverme ¿cómo se ha podido estropear la mañana de esa forma si apenas la habíamos comenzado? Escucho cerrarse la puerta principal. Se ha ido.



Mi cabeza va a mil por hora y lo único que tengo claro es que no puedo quedarme aquí, en nuestra casa. Así que voy al dormitorio y comienzo a recoger lo poco que he traído de Australia. Intento no pensar, porque como lo haga sé que voy a arrepentirme y voy a volver a dejar los trastos en el armario mientras la espero. Pero no, tengo que salir de aquí. Ya.

Cierro la cremallera, me echo la mochila al hombro y me alejo del armario, de la cama, pero no llego a la puerta. Me detengo y maldiciéndome a mí mismo vuelvo sobre mis pasos y rozo su ropa con la yema de los dedos. Acaba de irse y ya noto el vacío, un dolor en el pecho que me paraliza. Intento tragarme las lágrimas pero las siento inundar mis ojos y deslizarse por las mejillas; la música, en la cocina, sigue sonando.

Una carpeta roja medio escondida entre las cajas de zapatos llama mi atención. Dudo si abrirla o no, pero al final me puede la curiosidad. Arrojo la mochila de cualquier manera, me siento en el borde de la cama y saco los papeles que hay dentro.

Un montón de informes médicos y recetas con su nombre me llenan la cabeza de preocupaciones, aunque saber que sigue amándome me alivia momentáneamente, no puedo negarlo.

Dos palabras se repiten una y otra vez en todos los papeles que me llenan de pavor:

Alzheimer precoz



―Voy a olvidarte —alzo la vista y la miro con un nudo en la garganta. No la he oído regresar.
El aspecto fresco que tenía apenas unos momentos atrás, ha desaparecido. Ahora parece que llevara el peso del mundo sobre sus hombros y quiero llorar. Pero alargo una mano hacia ella y la atraigo hacia mí, susurrando una y otra vez contra su pelo una única palabra: Nunca




Espero que os haya gustado lob@s y bruj@s y recordar que todos los cuentos tienen guardados los derechos de autor.


domingo, 6 de marzo de 2016

Os tengo algo abandonad@s lob@s y bruj@s y no tengo buenas excusas que ofreceros, pero sigo aquí y aunque no os conteste a todos los mensajes creerme cuando os digo que me hace mucha ilusión leer lo que me escribís.

Hoy os traigo un poema (NO ES MÍO, respirar tranquil@s y continuad leyendo jejeje) Y aunque no tengo muy claro quién es el la autora me ha parecido digno de compartir:



Eso si, os prometo una cosilla, a lo largo de la semana que estamos a punto de comenzar compartiré con vosotr@s un nuevo cuento que espero os guste. ¿Os parece justo por mi tiempo desaparecida?










 
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