lunes, 27 de febrero de 2017

Narradores de historias - Magia

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Ya hemos hablado de las luces de Islandia, de esos destellos mágicos que brillan en el horizonte de un país poblado de hielo y que arde por dentro. De los guardianes que la protegen y de que mi hermana se pira en unos meses hacia aquella isla en busca de su lado más vikingo.

Pero no os he contado la importancia literaria de dicho país, y es que es el lugar dónde más libros se leen por persona, un 90% de la población lee al menos un libro al año, sin contar claro esta que en navidades, sobre todo a los más canijos, siempre o casi siempre se les regalan libros.
Por eso mismo es tan fácil entender porque es uno de los paises mejor valorados en cuanto a sociedad, humanidad y cultura. La lectura a fin de cuentas abre tu mente y ayuda a desarrollar lo mejor de uno mismo; pero bruj@s y lob@s no es sólo eso lo que os vengo a contar, porque Islandia, además de ser un país que he comenzado a envidiar por su pasión hacia las letras, es, también, un país de Contadores de historias.






Imaginaros en un invierno tan frío y oscuro como solo puede haber en las leyendas, imaginaros también un fuego en la chimenea de un pequeño salón, el silbido del viento allá fuera, arremolinando los copos de nieve alrededor de la puerta; se escucha algún murmullo, una risa en un rincón y alguien carraspea.
Ha llegado la hora de las historias, de llenar las esquinas de la casa con duendes y fantasmas; de recordar a los antiguos dioses y a los héroes, de saber el lugar al que va la luna cuando no la vemos, o los nombres de los gigantes que viven en las montañas; de saber porque se lamentan los espíritus en la profundidad de los bosques.
Es la hora de sentarnos alrededor del contador de historias y soñar mientras su voz resuena en nuestros oídos.
Así, lob@s y bruj@a míos, se formó la historia de Islandia, bajo un manto de hechizos de brujos, oscuras batallas de trolls y misterio. Pero lo mejor de todo es que siguen alimentando ese espíritu, porque hay noches en las que salir a la calle no es una opción y no hay mejor plan que recordar el antiguo oficio de los bardos:


Podemos encontrar la figura del contador de historias a lo largo y ancho del planeta, en todas las épocas, culturas y dimensiones ¿qué tendrá para fascinarnos tanto?
Poetas, narradores, chamanes, juglares, escaldos... "De lengua ágil, corazón ligero y pies veloces"
Arrulladores del lenguaje y hechiceros de la palabra, hoy en día, a veces, también los llamamos cuentacuentos.

Siempre me ha gustado que me cuenten historias, reales e inventadas y soy amante de la improvisación de pequeñas leyendas para mi gente, mis primos y mi hermana son testigos de ello.
A veces pienso que dentro de mi habita el alma de uno de esos narradores y me pongo a escribir.
Me imagino contándolas algún día en torno a una hoguera, cubierta de luces y sombras, creando ambiente con una música suave de fondo, quizás, acariciando las cuerdas de algún ukelele jejeje

Y mi Yarusky parece que tiene imán para todo lo que me fascina, supongo que tiene que ver con eso de las almas gemelas. Quizás.
Irlanda te enamoró cuando yo ya estaba enamorada y tuvimos el placer de pasear juntas por sus calles, entre sus árboles, mezclarnos entre sus gentes y dejar un poco de nosotras en las piedras (sin duda alguna tu has dejado mucho más allí que yo; un trocitillo de alma que vive y respira en las gentes que ahora forman tu familia)
Y sé, que aunque Islandia es un destino que no esperabas, la intensidad del viaje, del trabajo y de todo lo que esta por llegar va hacer que salgas enamorada del silencio de sus paisajes, de su gente curtida por el frío y de sus historias, si, si...quiero que me cuentes sus historias, todas y cada una de ellas. Como una juglar de rasgos exóticos a la que le brilla la mirada rememorando lo que ha visto y lo que no hayas podido ver te lo inventas, que para mi tiene el mismo valor, las historias son pequeños tesoros que espero que te regalen.

Recuerda que somos una extensión la una de la otra; lo que tu toques yo lo sentiré en la yema de los dedos, lo que tu sientas, malo o bueno, será un nudo en mi garganta o una explosión en mi estomago. Lo que tus ojos observen, se verá reflejado en mi imaginación o en mis sueños, siempre; pero me gusta oírte hablar cuando no hay luces y estamos tumbadas la una junto a la otra.
Cuentame tus historias, yo me inventaré otras para ti y recuerda que los fiordos noruegos y los castillos escoceses nos esperan ;-)







P.D. La creación de la nueva sección sigue en proceso. Creo que va a ser mi hoguera, el hogar de mi bardo interior ¿os apetece?






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